• mayo 18, 2023
  • El mejor legado de una madre

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  • INTRODUCCIÓN

    Esperamos que hayan tenido un hermoso Día de la Madre. Definitivamente que las madres son una bendición de Dios. Y estamos hablando de las madres que dieron vida en sus vientres y de las que dan vida desde su corazón a hijos, nietos, sobrinos y todo aquel que se deje amar por ellas. ¡Que Dios bendiga siempre a las madres!

    Sabemos que la labor de ser madre no es tarea fácil. De hecho, alguien dijo que es una profesión. Sea que decidamos quedarnos en casa o trabajar fuera de casa, nuestra carrera principal son nuestros hijos.

    La buena noticia es que no estás criando a tus hijos sola, sino que lo estás haciendo junto con Dios. Es bueno que tengamos esperanzas y sueños para la fe de nuestros hijos y que trabajemos diligentemente en ello. Es esa maternidad compartida con Dios lo que nos permite alimentar las esperanzas que tenemos para nuestros hijos.

    Y queremos aprovechar para poner a tu disposición nuestro folleto titulado «Cómo ayudar a tu hijo a crecer conversando sobre la fe». Lo puedes descargar de forma gratuita en la sección de RECURSOS de esta página web, y también lo pueden leer o descargar en nuestra aplicación móvil gratis CPTLN.

    LA IMPORTANCIA DE LA FE

    Las investigaciones científicas han demostrado repetidamente que las personas de fe se sienten mejor y llevan vidas más saludables. ¡Y es que la fe es un legado que no tiene precio!

    Las madres queremos que nuestros hijos tengan una relación sana y cada vez más profunda con Dios. ¡Y tenemos tantas esperanzas con respecto a la fe de nuestros hijos! El problema es que no siempre sabemos cómo ayudarlos a llegar allí, por lo que puede ser fácil que caigamos en el desánimo. Las exigencias de la crianza pueden ser abrumadoras y agotadoras. Muchos padres se sienten agobiados por tratar de mantenerse al día con el ritmo acelerado de la vida.

    Pero no te desanimes, ¡porque hay esperanza! Como decíamos en el programa anterior, un estudio ha revelado que hay tres hábitos diarios que pueden ayudar a nutrir la vida espiritual del hogar. Ese estudio dice que la formación de la fe es más sólida en los hogares que:


    1. PRACTICAN DISCIPLINAS ESPIRITUALES

    2. EJERCEN LA HOSPITALIDAD

    3. TIENEN CONVERSACIONES ESPIRITUALES

    Al dividirla en estos tres hábitos cotidianos, la tarea de nutrir espiritualmente a nuestros hijos se vuelve un poco menos pesada y abrumadora.

    En este programa queremos seguir conversando acerca de cómo cultivar el tercero de estos hábitos, o sea, acerca de cómo conversar sobre temas espirituales, como parte de nuestra profesión como madres y el legado que queremos dejarles a nuestros hijos.

    DÓNDE Y CUÁNDO CONVERSAR SOBRE LA FE

    Después de haber visto en el programa anterior cómo podemos seguir el ejemplo de Jesús en nuestras conversaciones espirituales, es posible que te estés preguntando cuándo y dónde se supone que debemos tener estas conversaciones.

    A continuación hay 5 lugares por los que puedes comenzar:

    1. Conversaciones espirituales a la hora de comer
    La hora de la comida es un buen momento para tener conversaciones espirituales. El sentarse a la mesa a disfrutar de una comida crea un ambiente propicio para tener conversaciones importantes.

    2. Conversaciones espirituales frente a una pantalla o un libro
    Cuando estamos en casa, no es raro estar frente a una pantalla o un libro. Con el avance de la tecnología, las pantallas múltiples son comunes en todos los hogares, así como los libros que siempre han acompañado a los niños durante la infancia. Todos estos medios pueden servir de alimento para tener conversaciones espirituales.

    3. Conversaciones espirituales en el camino
    «En el camino» se refiere a todas las ocasiones en las que estamos dando un paseo, yendo hacia algún lado, o cuando viajamos en un automóvil, autobús, tren o avión. Esos momentos en tránsito son ideales para conversar, y pueden conducir a importantes conversaciones espirituales.

    4. Conversaciones espirituales espontáneas
    Hay conversaciones espirituales que a menudo ocurren cuando arropamos a nuestro hijo por la noche después de las oraciones, o por la mañana, cuando se prepara para el día. Pero también pueden ocurrir en cualquier momento del día y son oportunidades para reorientar a tu hijo, dándole la perspectiva de Dios sobre lo que está viviendo.

    5. Conversaciones espirituales en las distintas épocas del año
    El cambio de estaciones me gusta mucho. Y en cada temporada hay días festivos que naturalmente pueden llevar a tener conversaciones sobre temas espirituales. Las fiestas pueden marcar el comienzo de conversaciones espirituales formativas, ya sea que se trate del Año Nuevo (reflexionando sobre el año anterior), el Miércoles de Ceniza (explicando el significado de las cenizas), el Día de Acción de Gracias (hablando acerca de los motivos por los cuales estamos agradecidos) o las fiestas especiales de Pascua y Navidad.

    Todo crecimiento lleva tiempo, dedicación y constancia. No podemos esperar cambios o resultados de un día para el otro. Pero así como luego de sembrar las semillas de una planta la riegas, la proteges de plagas y le vas quitando las malezas, de la misma manera puedes ir sembrando y alimentando la fe en tus hijos, con dedicación y paciencia.

    Y si en algún momento te sientes inadecuada para nutrir la fe de tu hijo, quiero decirte que no estás sola en esta tarea. En su Palabra, Dios nos dice: «Yo, el Señor, enseñaré a todos tus hijos, y su paz se verá multiplicada» (Isaías 54:13). En otras palabras, Dios está obrando en ellos, tú no estás criando sola a tus hijos, sino que lo estás haciendo de la mano de Dios.

    Es bueno que tengamos esperanzas y sueños para la fe de nuestros hijos. Es bueno que queramos que reconozcan la voz de Dios y la obedezcan. Es natural que queramos que tengan una fe duradera que los mantenga fuertes a través de los problemas de la vida y los proteja de los comportamientos dañinos.

    Sí, tengamos grandes esperanzas para la fe de nuestros hijos. Y seamos padres junto con Dios, ayudando a nuestros hijos a crecer a través de conversaciones espirituales. Este será el mejor legado que, como madre, les podrás dejar.

    Por nuestra parte, te acompañamos desde aquí con esta oración que proviene de la Biblia, del libro de Hebreos 13: 20a-21, donde dice:


    Que el Dios de paz … los capacite para toda buena obra, para que hagan su voluntad, y haga en ustedes lo que a él le agrada, por medio de Jesucristo. A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.


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