En la imagen de Cristo
Los malos pensamientos pueden aparecer sin aviso: temor, envidia, orgullo, crítica o impureza. Y aunque no siempre podemos evitar que lleguen, sí podemos decidir qué hacer con ellos. Dios nos llama a ser transformados cada día más en la imagen de Cristo. Porque la mejor defensa contra los malos pensamientos es llenar nuestra mente con la verdad de Dios y enfocarnos en lo que edifica. La Carta a los Filipenses 4 nos dice:
“Concéntrense en todo lo que es verdadero, honorable,
justo, puro, bello y admirable…”
Filipenses 4:8b NTV
No permitir que los pensamientos negativos nos controlen es un ejercicio diario y de por vida. Pero con la ayuda del Espíritu Santo y la Palabra de Dios, podemos renovar nuestra mente y pensar como Cristo.
En la imagen de Cristo
