• julio 29, 2021
  • El estrés en los niños

  • Regresa

  • Introducción

    La actual pandemia nos ha afectado a todos, sin distinción de sexo, raza, nacionalidad o edad. Muchas cosas han cambiado mucho en muy poco tiempo, cambiando también nuestra vida de todos los días. Cada vez que nos enfrentamos a una crisis, es natural sentir cierta ansiedad, pues nos encontramos ante algo desconocido.

    Así como nosotros los adultos nos estresamos, los niños también lo hacen. Se estresan cuando se enfrentan a una situación que para ellos es amenazante o a un cambio al que les cuesta trabajo adaptarse. Al igual que los adultos, los niños reaccionan ante la situación estresante con toda una serie de síntomas físicos, emocionales, psicológicos y de conducta.

    Es por ello que es muy importante detectar cuando nuestro hijo está estresado, porque dicho estrés puede ser el origen de nuevos problemas e incluso ciertas enfermedades.

    Razones de estrés en los niños

    1. Ante cualquier cambio, problema o situación en donde se siente desprotegido, amenazado o impotente.

    2. Cuando piensa que algo malo le puede pasar. No importa si sus pensamientos no tienen una razón o causa objetiva o si nos parecen ilógicos o poco importantes. Para la edad y capacidad del niño, son angustiantes.

    3. Cuando sus padres están estresados y/o hay conflictos o agresión entre ellos.

    4. Si el niño no sabe lo que está sucediendo o lo que va a pasar.

    Cada niño responde de manera diferente tanto en relación a la emoción que vive, como a su intensidad y duración. Por eso es importante observar al niño y compararlo con su conducta habitual y no con la de los demás.

    Síntomas de estrés en los niños

    * Tendencia a regresar a conductas propias de niños más pequeños,
    * agresividad o berrinches,
    * pesadillas o problemas para dormir,
    * alteración en los hábitos de comida,
    * tensión o angustia,
    * tristeza, depresión o llanto sin motivo,
    * demasiado sensible
    * se ha vuelto agresivo, desafiante o muy terco
    * se lo ve distraído,
    * deseos de mantenerse aislado,
    * dolores constantes de cabeza, estómago, etc.
    * tics nerviosos o tartamudeo,
    * conductas inusuales.

    Algunos consejos

    1. Observa y analiza la conducta de tu hijo y, si es necesario, coméntala con su pediatra para determinar si está estresado.

    2. Procura evitar los cambios innecesarios. Ante los cambios que ya se están dando o que se van a dar en un futuro inmediato, habla con el niño, explícaselos y dile lo que va a pasar.

    3. Aclárale sus dudas cada vez que pregunte, dándole la misma información. Los niños pueden preguntar una misma cosa muchas veces. Debido a que un niño no tiene la misma información que el adulto, ni su capacidad de analizar, con frecuencia exagera las situaciones, sus consecuencias o causas y llena los huecos de información con suposiciones o explicaciones propias que no tienen que ver con lo que sucede. Como por ejemplo creer que el divorcio es culpa de ellos o pensar que, así como sus padres se separaron entre ellos, lo pueden dejar también a él. Para ayudar al niño en estos casos es importante detectar, con cuidado, respeto y amor, qué es lo que ellos saben y piensan.

    4. Ayuda a tu hijo, a expresar sus emociones. Pregúntale qué está pensando o qué cree que puede pasar.

    5. Si a tu hijo le cuesta trabajo expresar lo que siente, puedes decirle que tú estás preocupado (por la situación que sea), pero que sabes que las cosas van a mejorar y que todo va a estar bien.

    6. Si tu hijo no quiere hablar, no lo obligues. Pasa un tiempo con él y muéstrale tu amor.

    7. Permítele tomar algunas decisiones para que sienta que tiene cierto control sobre su vida.

    8. Fortalece su autoestima, pero con comentarios que sean ciertos.

    9. No lo critiques.

    10. Corrige sus conductas sin atacarlo o devaluarlo.

    11. Ayuda a tu hijo a distinguir entre lo que es real y lo que él está imaginando, tanto en el momento presente, como con respecto al futuro.

    12. Si es posible, incentívalo a que pinte, juegue con plastilina, invente cuentos, etc., para mostrar así lo que siente y piensa.

    13. Vigila tu forma de hablar. Frases como: «Esta situación me va a matar» o «No soporto más» influyen en tus hijos. Los pequeños las toman literalmente y creen que es verdad lo que dices. Los mayores ven una actitud negativa y la aprenden.

    14. Trata de que tenga actividades físicas, jugar, correr, etc., para que le dé salida a su estrés.

    15. Procura que no vea programas de televisión que aumenten su tensión o angustia.

    16. Ayúdalo a que se relaje con un baño caliente, escuchando música, haciendo rompecabezas, etc.

    17. Enséñalo a respirar adecuadamente, inhalando y exhalando lenta y profundamente. Puede hacerlo varias veces al día y sobre todo al acostarse. Hazlo con él.

    Conclusión
    Cuando los padres nos preocupamos mucho o estamos constantemente estresados, los niños también lo están. Es por ello que, en estos momentos difíciles que vivimos por causa de la pandemia, es nuestra responsabilidad tratar de manejar de la mejor manera posible nuestras preocupaciones, enojo, estrés y culpa, para poder ayudar a nuestros hijos.


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