• diciembre 29, 2022
  • Fijando metas

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  • Introducción

    Estamos a unos días para que se termine el año. ¡Guau! Sí que se pasó rápido. Y cómo no, si hoy en día todo el mundo está tan ocupado que parece que pestañeamos y se nos fue el día, el mes y el año entero. Pero la verdad es que nosotros somos quienes elegimos el ritmo de nuestra vida.

    Muchas veces nuestra vida es agitada y está fuera de control porque nuestras metas están también fuera de control. Establecer metas realistas y a la vez audaces es clave para el bienestar personal y familiar. Y de eso queremos conversar con ustedes el día de hoy. ¿Qué mejor tema para finalizar este año, que conversar acerca de lo que planeamos construir del año que viene, con la ayuda de Dios?

    Cómo hacer (y mantener) una resolución de Año Nuevo

    Leí un artículo titulado «Cómo hacer (y mantener) una resolución de Año Nuevo — Guías de vida más inteligentes» en el New York Times que me llamó la atención. Dice que no importa lo bien que planeemos, el cambio es siempre difícil. Según el Dr. Bennett, «te enfrentas a una parte de ti mismo que nunca va a cambiar. Siempre te va a empujar en ciertas direcciones que no son saludables. Vas a tener que crear algo paso a paso para gestionarlo.»

    Así que antes de que los obstáculos se interpongan en nuestro camino, debemos asegurarnos de tener un plan. Y debemos ser positivos, pero realistas. Para eso, debemos mirar qué obstáculos hay en el camino y cómo los podemos superar.

    El doctor Oettingen desarrolló la técnica — Deseo, Resultado, Obstáculo, Plan (WOOP por sus siglas en inglés). Se basa en veinte años de investigación en la ciencia de la motivación y yo creo que nos puede ayudar mucho para establecer metas realistas y audaces para este nuevo año, que nos permitan tener un ritmo de vida saludable.

    Este método presenta una idea única y maravillosa: «los obstáculos que creemos que más nos impiden cumplir nuestros deseos pueden ayudarnos a realizarlos». Esta técnica nos llama a que soñemos con el futuro, pero que luego imaginemos qué obstáculos dentro de nosotros mismos nos impiden lograr esos sueños.

    Hablemos de los pasos a seguir:

    * Deseo: ¿Qué quieres lograr?

    * Resultado: ¿Cuál es el resultado ideal? ¿Cómo será tu vida cuando lo logres?

    * Obstáculo: ¿Qué obstáculo tratará de detenerte? ¿Qué te ha hecho rendirte otras veces?

    * Plan: ¿Cómo solucionarás este obstáculo?

    Lo importante es comprender que la solución no es dejar de soñar, sino enfrentar los obstáculos que se interponen en nuestro camino.

    Cómo establecer prioridades

    Pero antes de poder poner en práctica esta técnica, es bueno reflexionar en nuestras prioridades. Así que queremos poner a tu disposición nuestro folleto titulado Cómo establecer prioridades. Lo puedes descargar de forma gratuita en la sección RECURSOS de esta página web. Allí encontrarás más información en cuanto a este tema y muchos más.

    Una prioridad es algo que calificamos de acuerdo con el valor que le damos. Lo ideal sería que invirtiéramos nuestro tiempo de acuerdo con la forma en que ordenamos nuestras prioridades. Entonces, preguntémonos: si alguien observara cómo invertimos nuestro tiempo, ¿podría darse cuenta de cuáles son nuestras prioridades? Si no es así, es hora de evaluar cómo priorizamos.

    Si eres como yo y la mayoría de las personas en nuestra sociedad, de seguro llevas un ritmo de vida frenético que sólo va empeorando con el tiempo. A veces me siento como si hubiera llegado a mi vida un circo compuesto por trabajo, computadoras, comidas que preparar, ropa que lavar, niños que atender, escuela, trabajo, reuniones, eventos deportivos, vida social, conferencias con los maestros, ¡y mucho más!

    A veces estamos tan ocupados, que desatendemos lo que realmente importa. Nos exigimos cada vez más para poder comprar lo que los comercios nos hacen creer que debemos tener… sólo porque otros lo tienen. Muchos padres se sienten tan culpables por no poder estar más tiempo con sus hijos, que tratan de compensarlo comprándoles más juguetes, adquiriendo así más deudas y complicando más aún sus vidas. ¡De sólo pensarlo ya se me acelera el pulso!

    Entonces, ¿qué podemos hacer?

    Primero: debemos recordar que somos nosotros quienes elegimos el ritmo de nuestra vida. Si nuestra vida es agitada, no hay nadie más a quien culpar que a nosotros mismos. Y si hemos permitido que nuestra vida esté fuera de control, sólo nosotros estamos en condiciones de tomar las decisiones necesarias para que eso no suceda más.

    Muy a menudo nos adaptamos a la sociedad que nos rodea, en vez de tratar de transformarla a través de un ritmo más saludable. ¿Quién nos impuso ese ritmo en nuestra vida? Decir que «no» al ritmo y costumbres del mundo es un buen punto de partida para comenzar a cambiar nuestro ritmo de vida.

    Segundo: debemos reconocer que muchas veces anhelamos, deseamos y codiciamos demasiado. Y todos esos deseos aumentan, a su vez, nuestro ritmo de vida. No tiene nada de malo bajarnos de ese carrusel para poner nuestras prioridades en orden. De hecho, es lo más inteligente. Hay muchas otras cosas divertidas para hacer y ver que estar envueltos en un ritmo de vida demasiado acelerado. Además, probablemente el dar tantas vueltas ya te esté mareando, como a mí. Bájate, pon lo importante en su debido lugar … ¡te sorprenderás al ver todo lo que has perdido!

    Finalmente, debemos establecer prioridades y permitir que ellas dirijan nuestras decisiones. Establecer prioridades no es fácil. A veces, porque estamos viviendo en un ritmo tan agitado que ya ni sabemos lo que está bien o lo que está mal; otras veces porque no logramos encontrar tiempo para hacerlo y otras porque no creemos que el hacerlo sea una prioridad.

    Si te es difícil tener una visión realista de lo agitado que quizás está tu mundo, puede ser útil que le preguntes a alguien que te conoce bien. Pero evita las comparaciones: cada uno de nosotros tiene su propio ritmo, prioridades y manera de organizarnos, cada uno está lidiando con diferentes situaciones y cada uno de nosotros hemos sido bendecidos con diferentes dones y talentos.

    Conclusión

    Unos días antes de que se termine el año es el mejor momento para reflexionar en el ritmo de nuestra vida, nuestras metas y objetivos para el nuevo año y nuestras prioridades. Recuerda que somos nosotros quienes elegimos el ritmo de nuestra vida y que muchas veces nuestra vida es agitada y está fuera de control porque nuestras metas están también fuera de control.

    Si tus prioridades están fuera de control, desecha tus viejas costumbres. Decidir qué está fuera de control puede incluir el darse cuenta de que las cosas que valoras, tu ritmo de vida o tus actitudes, no son saludables o apropiadas.

    Hoy mismo puedes resolver que vas a comenzar de nuevo. Para ello, el primer paso que vas a dar es establecer tus prioridades. Pídele a algún familiar y/o amigo que te ayude en el proceso y que te haga responsable de cumplir con lo que te has propuesto para así evitar caer en tus viejos hábitos.

    No te asustes si no logras todas tus metas. ¡Perdónate cuando te equivocas! Y pide perdón si le has causado un problema a otra persona porque tus prioridades se descontrolaron. Con la ayuda de Dios y las herramientas que Él nos provee, podrás disfrutar de bienestar personal y familiar.

    ¡Feliz Año Nuevo!


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