• mayo 11, 2023
  • Conversando sobre la fe con nuestros hijos

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  • INTRODUCCIÓN

    Este domingo en los Estados Unidos se celebra el Día de la Madre. ¡Qué bendición son las madres! Yo creo que una de las bendiciones más grandes que una madre puede darles a sus hijos es enseñándoles la fe. Y una manera simple y segura de lograrlo, es teniendo conversaciones espirituales con ellos. Hoy honramos a esas madres, abuelas, tías y mujeres fuertes que nos dieron la vida o que nos ayudaron en ella, inculcándonos la fe. Y para hacerlo, hablaremos acerca de lo que significa llevar una vida de fe.

    Cuando conversamos sobre temas espirituales con nuestros niños, estamos pasando la fe de una generación a la siguiente y asegurándonos de que Dios y sus enseñanzas y caminos, se mantengan presentes en la mente de ellos.

    ¿Sabías que los niños que no tienen una base firme en la verdad de Dios pueden perderse en los caminos de cualquier cultura, y especialmente en nuestra cultura actual? Cuando conversamos sobre temas espirituales, estamos ayudando a cimentar a las personas que amamos en la verdad de Dios.

    Y queremos aprovechar para poner a tu disposición nuestro folleto titulado «Cómo ayudar a tu hijo a crecer conversando sobre la fe», donde encontrarás más información sobre este tema. Lo puedes descargar de forma gratuita en la sección de RECURSOS de esta página web, al igual que leer o descargar de nuestra aplicación móvil gratis CPTLN.

    LA FORMACIÓN ESPIRITUAL

    Como padres, queremos que nuestros hijos tengan una relación sana y cada vez más profunda con Dios. ¡Y tenemos tantas esperanzas con respecto a la fe de nuestros hijos! El asunto es que no siempre sabemos cómo ayudarlos a llegar allí, por lo que puede ser fácil que caigamos en el desánimo.

    Y es que hay muchas luchas involucradas en la crianza de los hijos, especialmente cuando se trata de nutrirlos espiritualmente. Las exigencias de la crianza y de compartir nuestra fe con nuestros hijos y seres queridos pueden ser abrumadoras y agotadoras, lo que hace que muchos padres se sienten agobiados por tratar de mantenerse al día con el ritmo acelerado de la vida.

    Si este es tu caso, permíteme compartirte una buena noticia. Un estudio realizado entre el Grupo Barna y Lutheran Hour Ministries ha revelado que hay tres hábitos diarios que pueden ayudar a nutrir la vida espiritual del hogar. Ese estudio dice que la formación de la fe es más sólida en los hogares que:


    1. PRACTICAN DISCIPLINAS ESPIRITUALES

    2. EJERCEN LA HOSPITALIDAD

    3. TIENEN CONVERSACIONES ESPIRITUALES

    Al dividirla en estos tres hábitos cotidianos, la tarea de nutrir espiritualmente a nuestros hijos se vuelve un poco menos pesada y abrumadora. En este programa veremos cómo cultivar el tercero de estos hábitos, que es conversar sobre temas espirituales. Y para ello, vamos a analizar qué métodos usó Jesús, quien fuera un maestro comunicador, en sus conversaciones con las personas.

    1. Jesús hizo preguntas.
    Jesús hacía preguntas que apuntaban al corazón e invitaban a la reflexión. En cada uno de sus encuentros, Jesús invitó a sus oyentes a reflexionar sobre lo que estaba sucediendo en sus corazones. Por ejemplo:

    * A una gran multitud, Jesús dijo: «¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no miras la viga que está en tu propio ojo?» (Lucas 6:41)

    * A un grupo de seguidores y otras personas les dijo: «¿Por qué me llaman ustedes «Señor, Señor», y no hacen lo que les mando hacer?» (Lucas 6:46)

    Jesús también respondía a las preguntas que le hacían con respuestas que fomentaban el autodescubrimiento. Jesús no respondía con un simple sí o no, sino que usaba las preguntas como una oportunidad para profundizar y e incentivar a que las personas reflexionar sobre sí mismas. Podemos hacer lo mismo con nuestros hijos.

    Esto es especialmente importante en esta época en que los niños pueden encontrar respuestas inmediatas a sus preguntas en Internet. La investigación del libro Gen Z de Barna, describe cuán perjudiciales pueden ser las búsquedas rápidas para el proceso de aprendizaje, diciendo: «Esta llamada cultura de aprendizaje de Google, o sea, encontrar respuestas a cualquier pregunta en segundos, continúa desafiando la forma en que los jóvenes de la Generación Z se concentran, escriben y reflexionan … Su capacidad para el pensamiento lineal ha sido reemplazada por un nuevo modo de pensar en el que necesitan recibir y distribuir información de una manera rápida, desconectada y superpuesta».

    Siguiendo el ejemplo de Jesús, los padres podemos hacer preguntas abiertas para alentar el pensamiento y el autodescubrimiento. Este tipo de preguntas ayudan a los niños a aprender el proceso del pensamiento crítico, en lugar de depender únicamente de sus sentimientos para determinar lo que creen. A los niños pequeños se les puede preguntar sobre el qué y quién, pero a medida que crecen se pasa a preguntar sobre el por qué, cuándo y cómo, y también se permite el silencio. Nuestra tendencia puede ser la de responder rápidamente a las preguntas de nuestros hijos, pero también podemos probar la forma en que Jesús maneja y usa las preguntas.

    2. Jesús habló con imágenes y dibujos
    Jesús usó imágenes de palabras comunes para enseñarnos acerca de sí mismo. Por ejemplo, él dijo:

    * «Yo soy la luz del mundo». (Juan 8:12)

    * «Yo soy el buen pastor». (Juan 10:11)

    Nosotros podemos hacer lo mismo. Por ejemplo, para explicar lo que significa que no podemos vivir solo de pan, lleve su Biblia a la cocina mientras hace la lista de compras para el supermercado o disfruta de una comida, y pregúntele a su hijo qué cree que quiso decir Jesús con esas palabras. Luego, ayúdele a comprender que, así como todos los días necesitamos alimentar nuestro cuerpo, también todos los días necesitamos alimentar nuestro corazón y mente con la verdad de Dios que encontramos en la Biblia.

    3. Jesús usó historias
    Jesús usó parábolas para enseñar lecciones poderosas. Una parábola es una historia que se cuenta para ilustrar una verdad espiritual sobre el reino de Dios. Estas historias pueden ser entendidas por personas de todas las edades y pueden surgir en situaciones cotidianas. Por ejemplo:

    * El tiempo dedicado a plantar y cuidar un jardín o huerta, brinda una excelente oportunidad para hablar sobre la parábola del sembrador, que puede leer en los Evangelios, como por ejemplo en el capítulo 13 del Evangelio de Mateo.

    * La búsqueda de un animal de peluche o mascota perdida es la oportunidad perfecta para hablar sobre la parábola de la oveja perdida que contó Jesús en el capítulo 18 del Evangelio de Mateo.

    4. Jesús aprovechó los momentos cotidianos
    Jesús aprovechó los momentos de la vida diaria para iniciar conversaciones espirituales. Por ejemplo:

    * Cuando los discípulos discutían sobre quién era el más grande, Jesús dijo: «Si alguno quiere ser el primero, deberá ser el último de todos y el servidor de todos». (Marcos 9:35)

    Un buen momento para conversar sobre la humildad podría ser después de escuchar a su hijo alardear de cuánto mejor es que sus compañeros en un deporte. Y cuando le da a su hijo su mesada podría ser el momento para hablar sobre la importancia de devolver una parte a Dios.

    5. Jesús habló sobre el Reino de Dios
    Jesús dijo que había sido enviado con el propósito de predicar las buenas nuevas del Reino de Dios. Podemos seguir el ejemplo de Jesús de hablar con frecuencia sobre el reino de Dios con nuestros hijos. Después de todo, cada vez que rezamos la oración del Señor con nuestros hijos estamos hablando de ese Reino:


    * «Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga Tu reino. Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.» (Mateo 6:9-10)

    Cuando hable sobre esto, dígale a su hijo que no tenemos que esperar hasta que estemos en el cielo para experimentar el reino de Dios. El reino de Dios viene a nosotros cuando recibimos el Espíritu Santo, oímos y creemos la Palabra de Dios y vivimos de acuerdo a ella en respuesta a la gracia de Dios.

    Conversen sobre cómo sería si el reino de Dios llegara a su hogar, escuela o vecindario, cómo se tratarían las personas, qué sería diferente, qué sería igual. Hablen sobre lo que se podría hacer para traer más del reino de Dios a esos lugares. Pueden terminar orando para que el reino de Dios llegue a ciertas personas y lugares específicos.

    CONCLUSIÓN

    Si algo de lo que hemos tratado hoy le ha dado ideas para probar con su hijo, le animamos a perseverar. Comience con una oración y un plan. Hágalo de a poco, pero hágalo. Comience con algo que haya aprendido. ¡Dios hará el resto! Me gusta mucho la imagen de la profecía de Isaías 54 que dice:

    «Yo, el Señor, enseñaré a todos tus hijos, y su paz se verá multiplicada.»

    Si nutrir la fe de su hijo le hace sentir inadecuado para la tarea, recuerde este versículo. Nuestros hijos serán «enseñados por el Señor». Él está obrando en ellos. Usted no está criando a sus hijos solo, sino que lo está haciendo junto con Dios.

    ¡Y qué mejor forma de celebrar el día de la madre que compartiendo nuestra fe con nuestros hijos, nietos y seres queridos!

    ¡Feliz día de la madre a nuestras madres! Y que vivan esas madres que no son madres desde su vientre sino desde su corazón.


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