• enero 22, 2026
  • Cómo vivir sin ansiedad en el mundo actual

  • Regresa

  • Introducción

    Hoy queremos hablar acerca de la ansiedad y por qué está tan presente en nuestras vidas hoy en día. ¿Te has preguntado por qué tantas personas, jóvenes y adultos por igual, viven con ese nudo en el pecho o ese pensamiento que no los deja dormir?

    Bueno, el asunto es que vivimos en un tiempo donde todo va a mil por hora. Tenemos el celular sonando todo el día, noticias que nos llenan de preocupación, redes sociales que nos hacen pensar que todo el mundo está mejor que uno… y a eso súmale las exigencias del trabajo o estudio, la familia, los hijos, y el deseo de salir adelante.

    Como latinos viviendo en Estados Unidos, cargamos muchas veces con la presión de cumplir con todo y con todos. Queremos que nuestros hijos triunfen, queremos mandar dinero a casa, queremos avanzar… y esa presión constante nos puede hacer sentir abrumados. A veces pareciera que no nos da tiempo ni de respirar.

    Así que hoy queremos conversar con calma y sin juicio acerca de por qué esta generación vive en la “era de la ansiedad” y cómo podemos entender mejor lo que nos pasa, para tomar pasos reales hacia una vida más tranquila, más consciente, y sobre todo, una vida con sentido. Porque cuando reconoces tus emociones, aprendes a manejarlas y te apoyas en lo que da esperanza, tu vida tiene sentido.

    Para entender este fenómeno desde distintos ángulos, nos vamos a basar en algunos capítulos del libro La generación ansiosa de Emily Wiggs, resumiendo lo más importante y ofreciendo unos consejos prácticos para que los pongas en acción desde hoy mismo.

    Quizás te preguntes por qué vivimos con tanta ansiedad. Partimos de la base que la ansiedad ya no es solo una reacción a algo puntual. Hoy en día, para muchos, es una compañera constante. ¿Por qué? Porque el ritmo de vida actual, la presión de estar conectados 24/7, y la comparación constante nos están afectando más de lo que creemos.

    Pero si no quieres que sea así, aquí van algunas ideas para poner en práctica:

    1. Tómate pausas reales durante el día para desconectarte del celular y del trabajo.
    2. Establece horarios para no revisar mensajes o correos fuera de lo necesario.
    3. Revisa tus expectativas: no tienes que hacerlo todo, ni ser perfecto en todo.
    4. Pregúntate con sinceridad: ¿esto lo estoy haciendo porque me hace bien, o por presión?

    Las redes sociales nos hacen sentir que debemos vivir una vida “perfecta”. Nos comparamos, buscamos aprobación, y muchas veces nuestra autoestima termina dependiendo de cuántos “likes” recibimos.

    ¡Pero no es obligación vivir así! Tú puedes decidir el lugar que las redes sociales tienen en tu vida. Para ayudarte, aquí van algunas ideas prácticas:

    1. Sigue solo cuentas que te inspiren paz, no que te hagan sentir mal contigo mismo.
    2. Pon límites al tiempo que pasas frente a las pantallas, sobre todo antes de dormir.
    3. Recuerda que lo que ves en redes no es la vida real, sino una versión editada.
    4. Conecta más con personas cara a cara. Una conversación real vale más que mil publicaciones.

    Otro rasgo que produce ansiedad es el famoso FOMO (fear of missing out), o sea, el miedo a estar perdiéndote de algo. Este rasgo nos lleva al perfeccionismo, a sentir que estamos quedando mal, que nada es suficiente.

    ¿Qué puedes hacer si esto es algo que afecta tu vida? Veamos.

    1. Cambia el chip que llevas en tu mente: en vez de pensar en lo que no estás haciendo, agradece por todo lo que tienes.
    2. Haz una lista de las cosas buenas que hay en tu vida, por más pequeñas que sean.
    3. Cuando veas que alguien logra algo, alégrate sin compararte. Cada persona tiene su propio camino.
    4. Recuérdate a diario que tu valor no depende de estar en todo ni de lograr todo.

    Todas estas ideas te ayudarán a no ser víctima de las exigencias de los medios sociales. Pero si también estás dispuesto a desarrollar “resiliencia digital”, o sea, desarrollar la capacidad de usar la tecnología con sabiduría sin que ella te consuma, aquí van aldunos consejos prácticos.

    • Crea espacios en tu casa libres de pantallas (como el comedor o el dormitorio).
    • Programa “desintoxicaciones digitales” semanales, aunque sea por unas horas o una tarde, en las cuales te desconectas por completo.
    • Haz más cosas que no incluyan pantalla, como caminar, leer, cocinar, hablar con alguien.
    • Activa el modo “no molestar” en tu teléfono al menos una vez al día.

    Todos estos consejos no son para que vivas “perfectamente”, sino para que vivas con más sentido. Porque cuando eliges priorizar lo que de verdad te hace bien, tu vida tiene sentido.

    Y en medio de esta era de la ansiedad, cuando parece que no podemos con todo, hay una verdad que no cambia: no estamos solos. Aunque el mundo nos empuje a ser más rápidos, más productivos, más “perfectos”, Dios nos ofrece su paz.

    La Biblia nos dice en Filipenses 4:6-7: «No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús«.

    Ese tipo de paz no se encuentra en una aplicación ni en una rutina de productividad. Se encuentra cuando descansamos en la promesa de que Dios está con nosotros, que Él cuida de nosotros, y que no tenemos que cargar solos las cargas de la vida.

    Así que, si hoy estás sintiendo ansiedad, respira. Entrégasela a Dios. Habla con Él. Y busca momentos de silencio donde puedas recordar que tu identidad no está en lo que logras, sino en lo que Él ya hizo por ti. Porque cuando encuentras paz en Cristo, tu vida tiene sentido.

    Conclusión

    La ansiedad puede sentirse como una nube que no se va. Pero hoy aprendimos que no estás solo, que hay razones por las que esto nos está afectando tanto, y que hay pasos que podemos dar para comenzar a vivir con más ligereza, más alegría y más intención.

    La tecnología, las redes sociales, la comparación constante… todo eso puede robarnos la paz si no somos conscientes. Pero tú puedes elegir algo distinto. Puedes crear espacios para respirar, para agradecer, para vivir más conectado contigo mismo y con lo que de verdad importa.

    Y, sobre todo, hay que recordar que no tienes que tenerlo todo resuelto para que tu vida tenga valor. Porque cuando reconoces tu ansiedad, la enfrentas con esperanza, y te apoyas en Aquel que da sentido a todo… tu vida tiene sentido.

    Aviso importante:
    En Sentido Latino, compartimos reflexiones y consejos basados en experiencias de vida, investigaciones y nuestra fe cristiana. Pero queremos recordarte que no somos psicólogos ni psiquiatras. Si estás pasando por una situación difícil, si la ansiedad o cualquier otro asunto de salud mental está afectando tu bienestar, te animamos a buscar ayuda profesional.

    Pedir ayuda no es señal de debilidad, sino un paso valiente hacia una vida con más paz, claridad y propósito.


Contáctenos