• junio 22, 2023
  • Criando adolescentes

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  • INTRODUCCIÓN

    Criar hijos no es cosa fácil, y mucho menos cuando son adolescentes. Pero nunca es tarde para aprender o seguir aprendiendo acerca de la crianza de adolescentes. De eso queremos conversar con ustedes el día de hoy.

    Pero antes, queremos poner a su disposición nuestro folleto titulado «Los adolescentes». Lo pueden descargar de forma gratuita en la sección de RECURSOS de esta página web, al igual que en nuestra aplicación móvil gratis CPTLN.

    Y es que toda adolescente grita, silenciosamente o con rebeldía- ¿Quién soy? Y cada generación responde a través de sus padres, educadores, líneas de pensamiento, vida espiritual, arte, logros y miserias. ¿Qué está pasando hoy? ¿Qué les decimos? ¿Qué escuchan y ven los adolescentes? Vale la pena tomarnos un momento para conocerlos para poder entenderlos mejor y relacionarnos mejor con ellos.

    LA GENERACIÓN Z

    Siempre he tenido curiosidad de las generaciones y los nombres que les dan. Aquí les va:

    * La generación de los Baby Boomers – nacidos entre 1946-1964

    * La generación X – nacidos entre 1965-1979

    * La generación de los Millennials – nacidos entre 1980-1994

    * La generación Z – nacidos entre 1995-2012

    * La generación Alpha – nacidos entre 2013 – 2025

    Hoy queremos conversar acerca de las características de Gen Z, los adolescentes de hoy.
    Como padres o adultos responsables en nuestra sociedad, no tenemos que entrar en pánico cuando se trata de la crianza y guía de adolescentes el día de hoy. Dios nos ofrece su guía para que los acompañemos responsablemente mientras ellos van descubriendo sus capacidades y el propósito de sus vidas. En este programa encontrarás información, análisis y sugerencias para ayudar a tu adolescente a transitar este momento especial.

    Según un artículo por Cecile Diroll de la Universidad de California, la generación Z o sea, los nacidos entre 1995 y 2012, ha crecido en una época de desafíos sin precedentes –cambio climático, una pandemia global y tiroteos masivos de forma deprimentemente rutinaria– con la creciente polarización política como telón de fondo. A veces, estos desafíos pueden parecer abrumadores, lo que lleva a la creencia de que no hay mucho que podamos hacer. Sin embargo, en lugar de ser apáticos, los datos revelan que la generación Z exhibe características y valores que indican que son una fuerza potente.

    Históricamente hablando, en los Estados Unidos la Generación Z es la racialmente más diversa. Según el Centro de Investigación Pew, la generación Z está a la vanguardia de la cambiante composición racial y étnica del país, con aproximadamente 25% de latinos, 14 % de negros, 6 % de asiáticos y 5 % de otras razas o dos o más razas. Además, el 22 % de la generación Z, o sea 1 de casi cada 4, tiene al menos un padre inmigrante, y la mayoría de ellos cree en la igualdad y la inclusión.

    La generación Z está en camino de ser la generación más educada de la historia, con menos abandonos de la escuela secundaria y más jóvenes que siguen la educación superior. Aproximadamente el 57 % de los jóvenes de 18 a 21 años están matriculados en una universidad de dos o cuatro años. Como la generación más educada, la generación Z está equipada para estar bien informada, pensar lógicamente y aportar nuevas perspectivas para resolver los problemas sociales.

    Por crecer durante la era digital, la generación Z tiene poco o ningún recuerdo de la vida antes de la tecnología. Por lo tanto, son los más «expertos en tecnología», especialmente en las redes sociales. La generación Z utiliza diferentes plataformas de redes sociales para comunicar mensajes y conectarse fácilmente con miles de personas simultáneamente. Al utilizar las redes sociales para difundir información sobre cuestiones sociales y políticas, la generación Z puede establecer contactos y organizar eventos más rápidamente que destaquen cuestiones de justicia social.

    LA ADOLESCENCIA EN GENERAL

    La adolescencia es la etapa de la vida que se inicia con la pubertad, entre los 10 y 12 años, y que termina en la adultez, entre los 18 y 25 años. Durante esta etapa surgen importantes cambios físicos y psíquicos que son los que producen conflictos en los propios adolescentes y en las personas que los rodean, especialmente en la familia.

    Cuando se piensa en esta complicada etapa de la vida, la característica que más sobresale es el cambio, ya que se producen cambios físicos y se adquieren nuevos hábitos, como los siguientes:

    * la resistencia al aseo diario;

    * el mordisquearse constantemente labios y uñas;

    * la tendencia al aislamiento (pasar largas horas encerrados en sus cuartos);

    * inestabilidad emocional (pasar de la alegría a la tristeza sin causa aparente).

    En esta etapa se produce una explosión hormonal, por lo que es común que aparezcan las fobias al cuerpo, o sea, no les gustan sus cuerpos. En esta etapa también se intensifica la tendencia grupal, comenzando así la ruptura del equilibrio que existía con los adultos. También se vuelven cada vez más difíciles de enseñar y más inaccesibles.

    En esta edad es cuando se dan los primeros encuentros, las primeras relaciones con el otro sexo, los primeros pasos para encontrar el amor fuera del ámbito familiar. Por lo tanto, los adolescentes están muy distraídos porque aparece:

    * «el amor imposible»;

    * los enamoramientos apasionados y fugaces;

    * las amistades intensas (que pueden durar o no);

    * la preocupación por la sexualidad.

    Los intereses de los adolescentes cambian dramáticamente:

    * pasan a ocupar el centro de la escena con una actitud egoísta con respecto a sus padres;

    * se preocupan por lo que les sucede a ellos y a sus amigos;

    * aparecen los grandes planteos filosóficos referidos a temas morales, religiosos, políticos y económicos;

    * sus posturas suelen ser extremistas: el mundo se vuelve blanco y negro, bueno y malo, y las idealizaciones son muy intensas.

    ¿Qué lleva a esos niños afectuosos y amables con sus padres a volverse contradictorios, malhumorados y tan difíciles de comprender para los adultos? ¡Están creciendo! Por primera vez tienen la oportunidad de integrarse en el mundo de los grandes. Están madurando física y psicológicamente, están en camino a ser adultos.

    Muchas veces lo que se hace por primera vez no se hace bien de entrada. Los adolescentes necesitan tiempo, espacio y ayuda para ir desarrollándose. Necesitan romper con lo conocido, dejar atrás a los padres de la infancia para construir su propio lugar en el mundo.

    Este es un momento de gran vulnerabilidad, pleno de grandes oportunidades, pero también de grandes dudas, ya que lo conocido cambia y el mundo adulto todavía está por descubrirse; se genera así́ una crisis.

    ¿QUÉ NECESITAN LOS ADOLESCENTES?

    Nuestros adolescentes necesitan:

    * una base firme donde apoyarse para despegar;

    * límites precisos, pero no autoritarismo que los lleve a tener conductas desafiantes y autodestructivas o a un sometimiento que les reste capacidad creativa para su vida;

    * necesitan aprender a amar, a trabajar, a sostenerse;

    * necesitan padres receptivos a los que les puedan enseñar con su vitalidad, frescura e intensidad.

    Acompañar a los adolescentes en este camino es especialmente difícil. Pero también es una oportunidad única que los padres tenemos para ayudarlos a convertirse en adultos plenos y felices.

    Para ayudarles contra sus luchas internas como los sentimientos de inferioridad, la conformidad al grupo, el enamoramiento y amor, la necesidad de independencia, la búsqueda de identidad y la amistad, a continuación compartimos algunas sugerencias.

    Inferioridad

    1. Explicarles que no son ellos los únicos que se sienten inferiores. Muchos otros jóvenes también están luchando con esos mismos sentimientos. Hay quienes cubren la impresión negativa que tienen de sí mismos, siendo prepotentes o engreídos.

    2. Ayudarles a cultivar verdaderos amigos, esos amigos que estarán a su lado en cualquier situación.

    3. Pedirles que hagan una lista con todas las cosas que no les gustan de sí mismos. Luego, discutir esa lista con ellos.

    4. Pedirles que hagan una lista de sus puntos fuertes y luego dialogar sobre cómo pueden optimizarlos. Nadie es bueno en todo, pero todos tenemos puntos fuertes y podemos sentirnos mejor si desarrollamos esas áreas.

    5. Animarlos a que se acepten como son. Aunque puedan sentirse inferiores, ellos tienen un valor infinito. Dios nos creó únicos, y Jesús dio su vida para perdonar nuestros pecados y hacernos parte de la familia de Dios.

    Conformidad al grupo

    1. Explicarles que es difícil pensar claramente cuando se está en un aprieto. Es mejor pensar en los posibles problemas antes que estos se presenten. Preguntarles cómo se sentirían si cedieran a la presión de los demás.

    2. Mostrarles que sus amigos tienen la misma presión para conformar a los demás. Y aunque los llamen cobardes, ellos también temen mostrarse diferentes.

    3. Enseñarles que, aunque los ridiculicen en el momento de imponer sus creencias, a la larga los respetarán como a quienes tienen opinión propia y confianza en sí mismos.

    4. Hablarles sobre la probabilidad de que en el grupo también existan otros que quieran decir «no», pero que necesitan apoyo. Y ellos pueden ser ese alguien que los ayude a librarse de las ataduras de la conformidad.

    Enamoramiento y amor
    Es bueno dialogar con los adolescentes para explicarles que, más que una pasión momentánea, el amor es un compromiso que exige conocer a la otra persona, entregarse y serle fiel.

    Necesidad de independencia
    ¿Cómo puedes ayudar a tu adolescente a lograr la independencia reduciendo fricciones y frustraciones?

    1. Aprende a diferenciar entre cuidar a tu hijo o darle libertad.

    2. Trata de explicarle con amor tus puntos de vista. Dile que quieres que sea independiente, pero que también quieres evitar que cometa errores con consecuencias dolorosas.

    3. Invítalo a hacer una evaluación honesta del nivel de responsabilidad que tiene. Esto significa que, conforme vaya ganando independencia, debe también estar preparado para asumir las responsabilidades que vienen con esa libertad.

    Búsqueda de identidad
    El adolescente tiene que encontrar respuestas a preguntas como: ¿Quién soy? ¿Qué quiero? ¿Cuáles son mis virtudes y mis flaquezas? ¿Qué debo hacer con mi vida? ¿Cuáles son mis creencias?

    Aconséjale, ayúdale a investigar las áreas que le interesen. Anímale a involucrarse en actividades. Si tiene éxito, esto le dará́ un sentido de identidad y dirección en la vida. Anímalo a observar a adultos que respete. ¿Qué le gustaría aprender de lo que ellos hacen?

    Los amigos
    Las amistades siempre influyen, pero influyen más aún en la adolescencia, cuando la personalidad aún no está bien definida. Hay muchas formas en que los amigos pueden influir sobre nuestros hijos adolescentes. Pueden hacerlo en la forma de vestir, de comer, de hablar; en qué deporte participan, qué estudian, o a qué fiestas asisten. Estas son cosas determinadas, en parte, por lo que los amigos decidan hacer.

    Pero los amigos también pueden influir para que nuestros hijos mientan, desobedezcan, hagan trampas en el estudio, se emborrachen, tengan sexo libre o consuman drogas. Los amigos pueden tener un efecto peligroso cuando los tientan a abandonar sus normas morales.

    Es importante que nuestros hijos valoren la amistad, que luchen por sus amigos y que aprendan a vivir con ellos, pero sin renunciar a los valores morales que Dios y la familia les han dado para vivir con dignidad.

    CONCLUSIÓN

    Lo que los adolescentes más escuchan es el «Tú vales», de los slogan de muchas campañas publicitarias. Pero este «vales» equivale a: vales por la marca de ropa que usas; vales por lo que tienes: un cuerpo escultural o un automóvil último modelo. Vales porque te destacas en un deporte o en la música. Pero, si no tienes, no usas o no eres exitoso no vales, sino que eres apenas un anónimo más, un desconocido que no recibe la atención y la estima de los demás.

    Pero no tiene por qué ser así. Pueden escuchar algo diferente: «Vales por lo que eres». Seas lo que seas, tengas lo que tengas, estés donde estés, ¡vales porque Dios te creó! Vales porque Dios desde siempre te pensó, te amó, te dio el fuego sagrado de la vida. Todo tu código genético, de generación en generación, fue preparado para que «hoy seas» quien eres. Este es el fundamento de tu valor. Descúbrelo, reconócelo, aprovéchalo y disfrútalo.


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