• mayo 16, 2024
  • Cuarta ley para crear un hábito: hacerlo satisfactorio

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  • Introducción

    ¡No te preocupes por cómo van tus metas este año, porque siempre hay tiempo para moldear la vida que quieres! En esta temporada de Sentido Latino estamos sumergiéndonos en el fascinante mundo de los hábitos, tomando como guía las brillantes ideas de James Clear y su libro «Hábitos atómicos».

    En programas anteriores hemos hablado sobre las tres primeras leyes que nos orientan en el cambio de comportamiento y nos allanan el camino para cultivar hábitos saludables que nos lleven directo a nuestras metas. Ellas son:

    1. Hacerlo obvio

    2. Hacerlo atractivo

    3. Hacerlo fácil

    Estas tres primeras leyes del cambio de conductas aumentan las posibilidades de que hagamos algo una vez. La cuarta ley, que dice «hacerlo satisfactorio», aumenta las posibilidades de que una nueva conducta sea repetida.

    Hoy vamos a hablar sobre la cuarta ley, que dice: «hacerlo satisfactorio». Porque la ley de oro para el cambio de conducta dice que «repetimos lo que es recompensado instantáneamente, y evitamos lo que es castigado instantáneamente».

    Veamos ahora los 4 pasos que debemos seguir para crear un hábito «haciéndolo satisfactorio».

    1. Usa un incentivo. Prémiate con una recompensa inmediata cuando hayas terminado tu hábito.

    ¡Celebremos los triunfos! Según James Clear, premiarnos al completar un hábito es primordial, ya que al hacerlo reforzamos positivamente esa conducta, haciéndola más satisfactoria y aumentando la posibilidad de repetirla.

    Imagina que tus hábitos son como las piezas de un rompecabezas. Cuando algo es satisfactorio, tu cerebro dice: «¡Hazlo otra vez!». Buscamos la satisfacción inmediata porque sabemos que refuerza los buenos hábitos.

    Entonces, sabiendo que «repetimos lo que es recompensado instantáneamente, y evitamos lo que es castigado instantáneamente», entrenémonos inteligentemente: añadamos placer a los hábitos beneficiosos a largo plazo y un toque de «dolor» a los que no lo son. Cada pequeño éxito refuerza el camino hacia hábitos exitosos. ¡Vamos a construir ese futuro brillante un hábito a la vez!

    2. Haz que «hacer nada» sea disfrutable. Cuando logres evitar un mal hábito, diseña una manera de apreciar los beneficios.

    ¡Valoremos el «no hacer nada»! Según Clear, cuando evitamos caer en un mal hábito, debemos disfrutar los beneficios de haber resistido la tentación. Entonces, convierte el acto de decir «no» en algo placentero para sentir satisfacción inmediata y reforzar positivamente tu decisión. ¡Hacer lo correcto puede ser increíblemente gratificante!

    Tus hábitos son pequeñas victorias que te hacen sentir triunfante, incluso si es modesto al principio. En la realidad, los buenos hábitos no siempre son divertidos al principio, ¿verdad? Como ir al gimnasio: al principio, no ves resultados inmediatos. Pero aquí está la clave: necesitamos recompensas rápidas para mantenernos motivados mientras esperamos las recompensas a largo plazo. Es un premio instantáneo que te hace sentir bien.

    Ahora, si estás tratando de dejar hábitos no saludables, como compras impulsivas, hazlo emocionante. Crea una cuenta de ahorros con un nombre específico, como «Chaqueta de Piel». Cada vez que evitas comprar algo innecesario, pon el dinero en esa cuenta. ¡Es como un programa de cliente frecuente contigo mismo! La recompensa inmediata de ver crecer esa cuenta es mucho mejor que solo privarte de algo.

    Recuerda, elige recompensas que fortalezcan tu identidad y estén alineadas con tus metas. ¡Así construyes hábitos que te hacen sentir genial a corto y largo plazo!

    3. Usa un registro o historial de hábitos. Registra una cadena de hábitos y «no rompas la cadena».

    ¡Vamos a escribir nuestra historia de éxito! Según James Clear, debemos usar un registro o historial de hábitos. Marca cada día que sigas tu hábito, formando una cadena. La clave es «no romper la cadena». ¡Mantén esa racha continua y verás cómo tus hábitos se fortalecen uno tras otro!

    Puedes crear un calendario donde marcas con cruces los días que sigues tu rutina. ¡La clave es «nunca romper la cadena»! Mantener esa cadena de hábitos te llevará a lograr cosas grandiosas. Este historial no solo te recuerda actuar, sino que también te motiva. Ver tu progreso te hace sentir bien y te impulsa a seguir. Además, es prueba visual de que estás convirtiéndote en la persona que deseas ser. ¡Es una gratificación inmediata y personal! Aunque no te guste mucho, medir tus hábitos durante unas semanas te dará una visión clara.

    4. Nunca dejes de hacer algo dos veces. Cuando olvides realizar un hábito, asegúrate de recuperar el ritmo inmediatamente.

    En otras palabras: si olvidas un hábito, ¡recupera el ritmo de inmediato! Evita que un pequeño tropiezo se convierta en hábito. La clave es recuperarte rápidamente. ¡Sigue en tu camino hacia tus metas y no dejes que nada te detenga!

    La vida puede poner obstáculos, pero recuerda, ¡la perfección no es posible! Emergencias, enfermedades o viajes pueden interrumpir tus hábitos, pero la clave está en no dejar que suceda dos veces. Puede que falles una vez, ¡pero no dejes que se convierta en un hábito! Tan pronto como una racha termina, ¡comienza la siguiente!

    Cometer un error no es el fin del mundo. Todos cometemos errores. La diferencia entre ganadores y perdedores está en cómo se recuperan. ¡Los ganadores se levantan rápido! Interrumpir un hábito no importa, siempre y cuando te recuperes rápidamente. ¡No rompas la cadena, sigue adelante!

    En el camino hacia nuestras metas diarias, a veces nos obsesionamos tanto persiguiéndolas que olvidamos lo esencial. El Salmo 37:4 nos dice algo increíble: «Disfruta la presencia del Señor, y Él cumplirá tus deseos».

    No se trata solo de perseguir metas, sino de encontrar alegría en Dios. ¿Por qué? Porque nuestras metas son más poderosas cuando están alineadas con lo que Él desea para nosotros. ¡Es como darle un toque celestial a nuestros sueños!

    No se trata de abandonar lo que queremos, sino de integrar nuestras metas en una vida conectada con Dios. Al enfocarnos en Él, nuestras metas se vuelven parte de un plan más grande y significativo. ¡Es un cambio que transforma nuestras aspiraciones!

    Imagina a Dios diciéndote: «Confía en mí, encuentra alegría en mi presencia, y verás cómo tus deseos coinciden con mi propósito para ti». ¡Eso es motivación divina! Va más allá de las recompensas terrenales y promete una satisfacción duradera.

    En nuestro camino hacia las metas, recordemos que no estamos solos. Al poner nuestra alegría en el Señor, encontramos la fuerza y sabiduría divinas que nos guiarán.

    Conclusión

    Hoy exploramos la cuarta ley para crear un hábito, que dice que hay que ‘hacerlo satisfactorio’, y hablamos sobre los pasos a tomar para lograrlo, que son:

    Primero, celebrar tus victorias con incentivos, haciendo que los hábitos sean gratificantes y aumentando así las posibilidades de repetirlos.

    Segundo, lograr que ‘hacer nada’ sea disfrutable, convirtiendo la resistencia a la tentación en algo placentero y reforzando positivamente tus decisiones.

    Tercero, usa un registro de hábitos. Marca cada día que sigas tu hábito, formando una cadena que no debes romper.

    Cuarto, nunca dejes de hacer algo dos veces. Si olvidas un hábito, recupera el ritmo inmediatamente. Evita que un descuido se convierta en un hábito.

    Es nuestra oración que con la ayuda de Dios puedas convertir tus metas en hábitos y construir la vida que sueñas.


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