• diciembre 24, 2020
  • Es Navidad

  • Regresa

  • DETALLE DE LO TRATADO
    Introducción
    ¿Qué es la Navidad?
    Un poco de historia
    El cumplimiento de la historia
    El verdadero significado de la Navidad
    Conclusión

    Introducción
    Estamos en la época de fiestas, regalos, risas y alegrías. Pero a medida que se acerca la Navidad, se acerca también una época de mucho estrés debido a que, además de las obligaciones cotidianas, hay una gran cantidad de actividades características de este tiempo del año que requieren o exigen nuestra atención, manteniéndonos sumamente ocupados. A esto se le suma la carga emocional que esta época del año acarrea para muchos por las situaciones personales o familiares que les toca vivir.

    Por lo general, todo el mes de diciembre (si no antes) vamos de un lado a otro sin parar tratando de cumplir con todo lo que se nos pone por delante, ya sea porque es importante, porque es necesario, porque es tradición o porque sencillamente es algo que queremos hacer.

    En medio de todo ese torbellino de actividades que consumen nuestra energía y acaban con nuestro tiempo, hoy es un buen momento para que hagamos un alto en el camino y pensemos juntos sobre qué es realmente la Navidad.

    ¿Qué es la Navidad?
    Esta pregunta nace porque la Navidad no significa lo mismo para todos. Hay quienes conciben la Navidad como:

    • Un tiempo del año con muchos festejos y abundante cantidad de comida y bebida.
    • Un tiempo de muchos gastos y compromisos.
    • Un tiempo de recibir y dar regalos.
    • Un tiempo de decoraciones, luces y adornos.
    • Un tiempo de mucho cansancio, ajetreo y estrés.
    • La época más hermosa de todo el año.
    • Una época de encanto.
    • Una época llena de nostalgia o tristeza por la añoranza de los tiempos pasados.

    Como vemos, son muchos y muy variados los significados que las personas le dan a la Navidad, y seguramente te puedes identificar con uno o más de ellos. Pero lo más interesante es que todos ellos tienen algo en común: son todos pasajeros. Tanto las cosas alegres y lindas como los sentimientos dolorosos o negativos que experimentamos por unos cuantos días o semanas, así como vinieron también se van.

    Recuerda que en la sección Recursos de esta página
    puedes descargar gratis el folleto
    «EL SABOR DE LA NAVIDAD».

    Un poco de historia
    Entonces, ¿qué significa la Navidad?
    Para encontrar la respuesta correcta, tenemos que ir al lugar que dio origen a la Navidad, según lo encontramos en la Biblia, en Mateo 1:18-23

    El nacimiento de Jesús, el Cristo, fue así: Su madre, María, estaba comprometida para casarse con José, pero, antes de unirse a él, resultó que estaba encinta por obra del Espíritu Santo. Como José, su esposo, era un hombre justo y no quería exponerla a vergüenza pública, resolvió divorciarse de ella en secreto. Pero, cuando él estaba considerando hacerlo, se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María por esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: «La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel», que significa «Dios con nosotros».

    El cumplimiento de la historia
    Y en el capítulo 2:8-11 del Evangelio de Lucas, encontramos el cumplimiento de esa promesa:

    En esa misma región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, turnándose para cuidar sus rebaños. Sucedió que un ángel del Señor se les apareció. La gloria del Señor los envolvió en su luz, y se llenaron de temor. Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la Ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor.

    El verdadero significado de la Navidad
    ¿Qué significa esto para nosotros? En esa primera Navidad, Dios estaba realizando el mayor milagro: se estaba encarnando, viniendo al mundo como ser humano en la persona de Jesús, fruto del amor divino. Ese Niño Jesús vino a nuestro mundo a hacer lo que ninguno de nosotros es capaz de hacer: cumplir a la perfección la ley divina. Y porque así lo hizo, Dios lo resucitó victorioso de los muertos para que ahora todos los seres humanos tengamos la oportunidad de recibir el perdón de nuestros pecados y participar de la nueva vida con Dios para siempre.

    Y Dios sigue haciendo milagros hoy. El gran milagro es que el Padre celestial nos mira con favor y nos trata de acuerdo con su gracia, no de acuerdo con nuestros pecados. Dios sigue obrando el milagro de traernos a Jesús mediante su Espíritu Santo, para que él nazca, crezca y permanezca dentro de nosotros.

    Así como Dios eligió la milagrosa concepción de Jesús en María para hacerse carne, así también elige venir a quedarse con nosotros a través de su Palabra, del Bautismo y de su Santa Comunión para hacerse un lugar en nuestra vida.

    Y así como la vida de María cambió para siempre a partir del momento en que recibió al Hijo de Dios en su vientre, así cambia también para siempre la vida de toda persona desde el momento en que Jesús viene a visitarla.

    Jesús vino a darle sentido a tu vida y a la mía. Él ha prometido estar con nosotros siempre.

    Si estás alegre ríete, canta y baila porque Jesús está contigo compartiendo tu alegría. Si estás triste y tienes ganas de llorar porque te falta un ser querido, llora porque Jesús también está contigo compartiendo tu dolor.

    Recuerda que su nombre significa Dios con nosotros… con nosotros en la alegría y en la tristeza, en la calma y en la tempestad, en la abundancia y en la escasez, en la vida y en la muerte.

    Dios está contigo. En ningún momento te va a abandonar. Aunque las circunstancias digan lo contrario, Él siempre va a estar presente en tu vida.

    Conclusión
    Jesucristo, el Dios encarnado, sigue viniendo a su creación, pero no para dejarnos un regalo y volver a irse, sino para quedarse a vivir en nosotros.

    Así lo explica el apóstol Pablo en el capítulo 2 de su carta a los Gálatas: «He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí» (v 20).

    Te invito a que recibas con gozo la salvación que Jesús trajo en la Navidad, con la siguiente oración: «Señor Jesús, gracias por venir al mundo por mí. Tú eres mi Señor y te pido perdón, toma mi vida y hazla de nuevo. Amén.»

    Que el Señor te bendiga ricamente junto a tu familia en esta Navidad y cada día de tu vida.


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