• noviembre 2, 2023
  • Extraño a mi ser querido

  • Regresa

  • La muerte es parte de la vida. Yo he perdido a mi papá, mi mamá, uno de mis nietos, a casi todos mis hermanos, y a varios amigos. El dolor del duelo por un ser querido que ya no está es muy fuerte. Lo cierto es que aprender a vivir sin un ser querido es difícil, pero se puede lograr. Y el Día de Todos los Santos es un buen momento, aunque no el único, para recordarlos y honrar sus vidas de formas saludables, cuidando a la vez de la nuestra.

    Si en este Día de Todos los Santos te encuentras extrañando a un ser querido que ha partido de esta vida, sigue escuchando. Y si no, sigue escuchando también porque puede que esta información te sirva para ayudar a alguien que está pasando por un duelo.

    Comencemos definiendo la diferencia entre el Día de Todos los Santos y el Día de los Muertos. El Día de Todos los Santos se centra en recordar y honrar a todos los creyentes que han fallecido y ahora están en la presencia de Dios. Se enfatiza la comunión de los santos, es decir, la creencia en la unidad de todos los cristianos, vivos y muertos, en la fe en Jesús y en muchas iglesias protestantes se leen los nombres de los seres queridos que han partido en el último año. Pero, si bien en este día los muertos son recordados con solemnidad, lo que realmente se celebra es la victoria de Jesucristo sobre la muerte.

    Por otro lado, el Día de los Muertos, que es una festividad popular en varios países de América Latina, tiene raíces prehispánicas y está influenciado por la cultura indígena. Esta festividad abarca la creencia de que, durante el 1 y 2 de noviembre, las almas de los difuntos regresan al mundo de los vivos para reunirse con sus seres queridos.

    A continuación vamos a responder a dos preguntas de ustedes, nuestros oyentes, relacionadas con el Día de Todos los Santos.

    Pregunta #1 – Alejandra nos dice: «Mi esposo murió hace dos años, pero lo sigo extrañando como si hubiera sido ayer. Siempre hago un altar en el día de los muertos para recordarlo, pero este año tengo que trabajar y no voy a poder hacerlo. Me siento culpable. ¿Qué me recomiendan?»

    Respuesta: Alejandra, gracias por escribirnos. Nadie dice, y en ningún lugar está escrito, que sea una obligación hacer un altar para recordar y honrar a nuestros seres queridos que han muerto. Quizás tú vengas de una familia o tradición donde eso sea costumbre. Pero las costumbres no son más que eso: costumbres, y como tales, tenemos toda la libertad de dejarlas de lado o cambiarlas.

    ¿Qué te parece si este año, en vez de hacerle un altar, cocinas su comida favorita y la compartes con tus compañeros de trabajo, mientras les cuentas cómo conociste a tu esposo, qué hizo que te enamoraras de él y cómo fue la boda? Aprender a vivir sin un ser querido es muy difícil y lleva tiempo, pero es posible. Así que ten paciencia contigo misma.

    Así que, Alejandra, no vayas a poner en riesgo tu trabajo o a sentirte culpable todo el día por no hacer un altar a tu esposo. Lo importante en el Día de Todos los Santos es recordar a nuestros seres queridos que han partido de nuestra presencia y honrar sus vidas cuidando de la nuestra. Pasa con paciencia cada etapa del duelo y ten confianza que un día te sentirás mejor. Esa es la mejor forma de honrarlo.

    Luego de sufrir una pérdida, comenzamos a transitar el camino del duelo, camino que cada vive de manera diferente, Pero el proceso del duelo es el mismo para todos y conlleva las siguientes etapas.

    La primera etapa es la negación
    La negación se puede manifestar con expresiones como: «es que aún no puedo creer que sea verdad». También se puede manifestar actuando «como si no hubiera pasado nada».

    La segunda etapa es la ira
    En esta etapa se nos activan sentimientos de frustración y de impotencia que pueden acabar en atribuir la responsabilidad de una pérdida a un tercero.

    La tercera etapa es la negociación
    Aquí comenzamos a despertar a la realidad de la pérdida y empezamos a explorar qué cosas podemos hacer para revertir la situación.

    La cuarta etapa es la depresión
    A medida que avanzamos en el proceso de duelo y vamos asumiendo la realidad de la pérdida, sentimos el peso de lo que implica emocionalmente la ausencia, lo que se manifiesta con: pena, nostalgia, tendencia al aislamiento social y pérdida de interés por lo cotidiano. (Aunque se denomina a esta fase «depresión», no es algo patológico).

    La quinta etapa es la aceptación
    En esta etapa sentimos un estado de calma asociado a la comprensión, no sólo racional sino también emocional, de que la muerte y otras pérdidas son fenómenos inherentes a la vida humana. Se podría aplicar la metáfora de una herida que acaba cicatrizando, lo que no implica dejar de recordar sino poder seguir viviendo con ello.

    Te invitamos a descargar gratis el folleto «Cómo enfrentar las pérdidas» en la sección Recursos de esta página web.

    Nota importante – Aunque sabemos que el duelo es parte de la vida y que es importante no patologizarlo, a veces el duelo puede complicarse, y la persona queda atrapada en un dolor que le impide seguir adelante. Si te encuentras enfrentando: a) cuadros depresivos intensos o cronificados; b) conductas de huida de las emociones que el duelo genera a través del uso de alcohol u otras drogas; c) reaparición en una pérdida presente de emociones y sentimientos de un duelo no resuelto en el pasado, y d) presencia de fantasías de reunirse con el ser querido buscando la muerte de forma pasiva o activa, es importante pedir ayuda a los profesionales de salud mental.

    Pregunta #2 – Josué nos dice: «Mi madre murió hace poco. ¿Qué ideas me dan para celebrar su vida con mis hijos de forma saludable en este Día de Todos los Santos?»

    Respuesta: Excelente pregunta, Josué. Es bueno pensar en formas saludables de lidiar con el duelo y recordar a nuestros seres queridos, sobre todo con los niños. A muchos niños les cuesta expresar en palabras sus emociones, por lo que quizás ayude utilizar ciertos medios como leer juntos algún libro que trata sobre la muerte, dibujar o contar historias.

    Y para celebrar este Día de los Muertos con tus hijos, quizás puedan armar un álbum con fotos que tengan con la abuela, a la vez que van conversando los recuerdos que tienen sobre cada una de ellas, el momento en que fue tomada, dónde estaban, qué estaban haciendo, cómo lo estaban pasando. O quizás puedan preparar juntos el pastel o las galletas que ella siempre hacía, y celebrarla de esa manera.

    La mejor forma de honrar, celebrar y recordar a nuestros seres queridos que han partido es lidiar con nuestro duelo de forma saludable. Para ello, la doctora D’Arcy Lyness nos sugiere los consejos prácticos.

    * Aceptar y expresar nuestras emociones. Por ejemplo, no contener el llanto cuando uno siente necesidad de llorar, sino aceptarlo como parte natural del momento, sin pensar que «deberíamos» sentirnos de otra manera.

    * Hablar sobre lo que hemos perdido. Para algunas personas es fácil hablar de su pérdida o de sus sentimientos. Pero para otras no. Si bien nadie debe sentirse presionado a hablar, es recomendable buscar maneras de expresar las emociones y pensamientos ya sea escribiendo un diario, una carta o un poema, haciendo un tributo con fotos del ser querido, etc.

    * Conservar los recuerdos. Hay muchas maneras de hacer esto, por ejemplo, podemos plantar un árbol o plantas y flores en memoria de nuestro ser querido. O preparar una caja o una carpeta de recuerdos con fotos, frases o cosas de la persona que falleció.

    Queremos darles las gracias a Alejandra y Josué por sus preguntas. Y esperamos que les hayan servido nuestras respuestas.

    Yo creo que en el Día de Todos los Santos celebramos a los que han muerto en la fe pues son bendecidos en la presencia eterna de Jesús en el cielo.

    Apocalipsis 7 «…Y estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son? ¿De dónde vienen? … Entonces él me dijo: … Son los que han lavado y emblanquecido sus ropas en la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de Dios… No volverán a tener hambre ni sed, ni les hará daño el sol ni el calor los molestará, porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará y los llevará a fuentes de agua de vida, y Dios mismo secará de sus ojos toda lágrima».

    Aunque extraño a mis seres queridos, me alegro porque Dios mismo secó de sus ojos toda lágrima y ahora están mejor. Y a nosotros, yo creo que Dios nos ayuda y fortalece en su Palabra y Sacramentos para seguir adelante, recordarlos y honrar sus vidas de formas saludables, cuidando a la vez, de la nuestra.

    Conclusión

    Hoy recordamos que aprender a vivir sin un ser querido es difícil y que el Día de Todos los Santos es un buen momento, aunque no el único, para recordarlos y honrar sus vidas de formas saludables, cuidando a la vez, de la nuestra.

    ¿Qué tal si hoy haces una pausa para recordar a tus seres queridos que están ahora con Jesús?

    Y te invitamos a que, si en algo te ha servido este programa, lo compartas con alguien a quien crees que le pueda servir también.


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