December 12, 2019

La necesidad de aprobación

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Cuando elogiamos a los niños por sus logros, les alegramos la vida, les aumentamos su autoestima y les mostramos que apreciamos y valoramos su esfuerzo. Los elogios son casi tan necesarios para que el niño sea feliz, como la bondad y el afecto.

Detalle de lo tratado:

Cómo elogiar al niño

  1. Elogia su comportamiento y no su personalidad
  2. Elogia sus acciones y no sus características innatas
  3. El niño necesita elogios de las personas importantes para él
  4. Elogia sinceramente
  5. Elogia su iniciativa
  6. Elogia inmediatamente
  7. Las actitudes son tan importantes como las palabras

Introducción

“Al celebrar a un niño, elogiamos y amamos no lo que es,
sino lo que esperamos que sea.”
J.W. Goethe

“El elogio de los demás puede ser útil para enseñarnos no lo que somos,
sino lo que debemos ser.”
August W. Hare

Los elogios son casi tan necesarios para la felicidad y satisfacción del niño, como la bondad y el afecto. Cuando nuestros hijos fallan o se portan mal, los castigamos y regañamos. Pero no siempre los elogiamos por sus logros o por lo que son.

Pensemos un poco. Cuando luchamos para bajar de peso y los demás lo notan y nos elogian, decimos: “me hiciste el día“. Ese simple elogio nos sirve de aliento durante bastante tiempo, porque refuerza nuestra autoestima. De la misma manera, los niños también necesitan que los elogiemos. Al hacerlo les alegramos la vida, les aumentamos su autoestima y les hacemos ver que apreciamos y valoramos su esfuerzo.

Por supuesto que todo con medida. Sabemos que todo extremo, sea demasiado o muy poco, es malo. Por ello es imprescindible que conozcamos la personalidad de cada uno de nuestros hijos, para así darle a cada uno tanto como necesiten sin caer en ninguno de los dos extremos.

Cómo elogiar a nuestros hijos

  1. Elogia su comportamiento y no su personalidad
    Los elogios deben estar dirigidos hacia su comportamiento, y no a las características de su personalidad. Por ejemplo, en vez de elogiarle “porque es bueno”, le podemos decir: “te felicito por disfrutar del paseo, aun cuando no querías venir”.

  2. Elogia sus acciones y no sus características innatas
    El niño no es responsable, por ejemplo, de tener ojos negros grandes. Elogiarlo por algo así crea orgullo y engreimiento, ya que él no hizo nada para tener esas características. Pero sí es responsable y merece ser elogiado por sus actos de generosidad y bondad. Esto hará que el niño se sienta apreciado y valorado.

  3. El niño necesita elogios de las personas importantes para él
    El mundo del niño es bastante pequeño. Para él, los padres son las personas más importantes del mundo. Cuando sus padres lo elogian, se siente amado y seguro. En el adolescente, el reconocimiento y los elogios desarrollan iniciativa, generosidad, cooperación, seguridad e independencia.

  4. Elogia sinceramente
    Los niños no pueden ser engañados. Ellos perciben fácilmente la falta de sinceridad. La adulación no es elogio sincero y genera orgullo. Pero el elogio sincero es recibido con humildad.

  5. Elogia su iniciativa
    Los niños toman iniciativas por sí mismos, y es bueno que los padres los estimulen a que lo hagan. Eso los hará tratar y emprender muchas cosas en la vida. Cuando no triunfan, allí deben estar los padres para elogiar su esfuerzo y alentarlos a que sigan tratando. Los pequeños detalles, como la niña que hace un pastel para festejar a sus padres o el niño que le lleva un vaso de agua fría al padre cuando llega cansado del trabajo, son iniciativas a ser valoradas y elogiadas.

  6. Elogia inmediatamente
    Si estás presente cuando tu hijo logró una victoria, elógialo inmediatamente. Si estás con él cuando sufre un fracaso, anímalo a seguir tratando y perfeccionando sus talentos.

  7. Las actitudes son tan importantes como las palabras
    La manera en que atendemos las necesidades de nuestros hijos habla más que las palabras. El dejar de leer el periódico para escucharlos, llevarlos al juego de béisbol, enseñarles a hacer un pastel, apreciar cuando aprenden a tocar un instrumento aunque estén desentonados, elogiarlos por tratar de encestar una canasta, etc. Todos estos actos le hablan más al niño que un millón de palabras.

PARA REFLEXIONAR

  • Copia los siete puntos sobre cómo elogiar al niño (más arriba) y ponlos en algún lugar donde los puedas ver.
  • Concéntrate en poner en práctica uno por vez y, cuando lo hayas incorporado como hábito, sigue con el siguiente.

¿QUÉ NOS DICE LA BIBLIA?

  • Educa a tu hijo desde niño, y aun cuando llegue a viejo seguirá tus enseñanzas. Proverbios 22.6

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