Jesús nuestro refugio

Regresa

La paz que Dios nos da es un regalo que no puede ser explicado por la lógica humana. La paz de Dios es una paz profunda que permanece incluso en medio de las pruebas. No importa cuán difíciles sean las circunstancias, esta paz no se ve afectada por lo que sucede a nuestro alrededor. Es una paz que nos permite descansar en la promesa de que Dios está con nosotros, guiándonos y dándonos fuerzas para superar cualquier dificultad. Isaías 26 dice:

«Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado». Isaías 26:3 RVR1960

Cuando nuestra mente se enfoca en Dios y en sus promesas, la paz divina se convierte en un refugio seguro que nos permite caminar con confianza en medio de la adversidad, sabiendo que Dios está a cargo de todas las cosas.

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