La libertad que edifica
La independencia de una nación es un regalo que nos recuerda el valor de la libertad. Sin embargo, esta libertad solo puede sostenerse cuando cada ciudadano comprende que la verdadera independencia comienza en el corazón, al vivir conforme a la voluntad de Dios.
Juan 8:36 (NTV) nos dice:
“Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes son verdaderamente libres”
Como creyentes, estamos llamados a usar nuestra libertad para promover la justicia, el respeto y el bien común, siendo un testimonio vivo de la fe en nuestra comunidad y en donde sea que estemos.
Celebrar la independencia de un país es también un llamado a vivir como ciudadanos responsables y creyentes comprometidos. La libertad que proviene de Dios fortalece a la persona y, a través de ella, a toda la nación.
La libertad que edifica
