Lo dañino del rencor

Regresa

El rencor es una herida que no sana con el tiempo; por el contrario, crece silenciosamente en el corazón. Cuando se guarda resentimiento, no solo se daña la relación con otros, sino también la paz interior que Dios desea para cada persona.

Aferrarse al resentimiento impide experimentar la libertad que Dios ofrece y mantiene viva una herida que afecta pensamientos y decisiones. Perdonar no justifica el daño recibido, pero libera el corazón del rencor. Así como Cristo nos perdonó, somos llamados a perdonar.

Mateo 6:14 (NTV) dice:

“Si perdonas a los que pecan contra ti, tu Padre celestial te perdonará…”

El rencor destruye, pero el perdón sana. Al entregar a Dios nuestras heridas y elegir perdonar, abrimos espacio para la paz, la libertad y la restauración que solo Él puede dar. Él te ha perdonado, y te fortalece para que puedas sanarte perdonando a los demás.

Contáctenos